-
El pequeño gran país
Cualquier oportunidad es buena para ir a Escocia. Cuando estuve viviendo allí recuerdo que el eslogan del momento decía que era el mejor país pequeño del mundo. Sinceramente, esto de los eslóganes de las ciudades, regiones o países siempre me ha parecido divertido, sobre todo por la capacidad inventiva de los publicistas para promocionar ciertos lugares con las frases más exageradas. Ahora mismo se me vienen a la cabeza dos de mis favoritos: «Cantabria infinita» y «Castilla y León, cada día un fin de semana». ¿Cómo vamos a dejar de ir a dos lugares así? Combinados, digo yo, sería algo así como el paraíso, ¿no? ―que no se asuste Corocotta…
-
De los fiordos a Mallorca: un viaje por el mundo interior de los simbolistas europeos
Un cielo es un cielo. Nadie lo pone en duda. Ahora bien, ¿qué es un cielo teñido de rojos, violetas y anaranjados? Puede ser el firmamento de aquella tarde junto al mar que ponía fin a un inolvidable verano; el del alba, para el guarda que termina el turno de noche y vuelve a casa; el que proyecta una nueva erupción del Vesubio que traerá consigo el fin del mundo; las reminiscencias de un fuego lejano que consume esperanzas y vidas… ¿Y si es de color verde?, ¿y si lo moldeamos con los dedos?, ¿y si parece derretirse y fundirse con el mar?, ¿y si es pardusco y atemporal?, ¿y…






You must be logged in to post a comment.