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Más allá de la oreja de van Gogh
En el mundo en que vivimos, el cotilleo anda a la orden del día. Si es sobre alguien famoso, mejor. Y si es algo malo o políticamente incorrecto que dicho famoso haya hecho o dicho, tienes la seguridad de que cientos de miles de personas pagarán por saberlo. Y eso no ocurre sólo en los «corrillos» (donde, seamos sinceros, el nivel intelectual es muchas veces inferior a la media de la audiencia de HMYV*), sino a niveles artísticos, donde un desliz del pintor/cineasta/músico/… puede provocar el ostracismo de un talentoso individuo. ¿Qué hubiera pasado si, llevados por juicios morales, hubieramos decidido que Quevedo no era digno de atención? Pudo ser…



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