Klimt, entre oros y teselas

Mucha gente conoce el 14 de julio como el día de la Bastilla o de la República francesa, pero me atrevo a asegurar que no es así para los austriacos, y es que ese día nació, hace ahora 150 años, Gustav Klimt. Y como su aniversario parece ser cosa de interés nacional, los principales museos de Austria están dedicando exposiciones a diferentes aspectos de su obra a lo largo de todo el año. Por supuesto el museo dedicado a arte y diseño alemán y austriaco ubicado en Nueva York, la Neue Galerie, ha montado su propia exposición.

 

Y la verdad es que no es para menos, porque este pintor de cuadros teselados, con colores vivos mezclados con dorado, es uno de los máximos exponentes del simbolismo y su obra no deja indiferente a ningún espectador, o la amas o la odias. Su cuadro El beso ha generado versiones infinitas que han llegado hasta el anime japonés y ha sido uno de los más caros jamás vendidos.

 

Gustav Klimt, El beso, 1907-1908.
Óleo, plata y oro sobre lienzo, 180 x 180 cm.
Österreichische Galerie Belvedere, Viena.
Gustav Klimt, Retrato de Emilie Flöge, 1902.
Óleo sobre lienzo, 181 x 84 cm.
Historisches Museum, Viena.

 

Sus protagonista, mujeres con una gran carga sensual (y muchas representantes del estereotipo de mujer fatal), seguro que hubieran dado mucho que hablar a uno de sus paisano, Freud. Si a esto le sumamos que, a pesar de tener 14 (!) hijos nunca se decidió a casarse y siguió viviendo con su madre hasta que ésta murió (él le sobrevivió tres años) tenemos ante nosotros un individuo ciertamente peculiar.

 

Pero como a los artistas hay que juzgarlos por sus obras y no por sus vidas (al menos en terreno artístico), lo mejor es que te acerques a una de las numerosas exposiciones que se llevarán a cabo este año o, si prefieres disfrutarlo con más tranquilidad, te lo lleves a casa en forma de libro.