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¿Por qué lo llaman Aladino cuando quieren decir Picasso?
¿Qué se puede decir de Picasso que no se haya dicho ya? Mucho se ha hablado de todo: los períodos rosa, azul, cubista, surrealista, etc.; de Picasso y sus amantes (Fernande Olivier, Eva Gouel, Olga Khokhlova, Marie-Thérèse Walter, Dora Maar, Françoise Gilot, Genevieve Laporte, Jacqueline Roque, entre muchas otras); de su vida en Montmartre; de la influencia de Edgar Degas en su arte; del Guernica; de su enfrentamiento con Dalí; de Stalin y el comunismo; de su afición por los toros; de los museos de Barcelona, Málaga y París. Por cierto, en el museo de Málaga comienza el 19 de Octubre una exposición muy interesante sobre los registros alemanes de…
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El buen camino
Llego a la estación pronto por la mañana. Me esperan días largos lleno de edificios, monumentos, caminatas, museos, visitas, fotografías, preguntar a extraños (para mí, no para el lugar), autobuses, etc. Hacer turismo no es tarea fácil, ni puede considerarse vacaciones. Es erróneo pensar que aquellos que van una semana a visitar una ciudad repleta de cosas para ver disfrutan de un agradable período de relajación. Es un trabajo como otro cualquiera, no se equipara a picar piedra, por supuesto, pero sí a cualquier semana estresante de trabajo con un informe que entregar antes del sábado. Los momentos dedicados a comer y beber son apenas disfrutados si no suponen más…
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Punk de pasarela
Aún no he conseguido formarme una opinión acerca de qué me parece que los museos de arte hayan abierto sus puertas al mundo de la moda. Quizá porque me parece un mundo básicamente frívolo, soy incapaz de poner al mismo nivel la alta costura y el gran arte. Una buena pintura resiste el paso del tiempo; un vestido no tiene mucho sentido si nadie se lo pone. Me dirán que hay muchos matices que atender y que me ciegan los prejuicios, pero siempre he pensado que cuanto más dedica uno a decorarse por fuera más vacío está por dentro. No es extraño, por tanto, que me haya llamado la atención…
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Del cielo, de la tierra y de las estampas que los conectan
Aún conservo una serie de estampitas de cristos, santos y vírgenes que mi abuela me animó a reunir cuando era niña. Todas las noches, quizá no todas, pero al menos tres o cuatro seguro que sí, las extendía sobre la cama y a ellas les dirigía mis oraciones. ¡Cuál no sería mi sorpresa cuando en la larguísima Los diez mandamientos vi cómo Dios castigaba a los adoradores de ídolos! Me sentí terriblemente ultrajada. Pero, ¿cómo no estarlo? Las imágenes no sólo pueblan iglesias, santuarios, templetes, monasterios, etc., etc., sino que incluso salen a la calle en procesión, y las vemos en edificios públicos, en escuelas y en incontables viviendas particulares.…












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