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A falta de obras…
De arte se aprende mirando. La historia, la teoría y las cronologías ayudan, y cuanto más firmes estén en nuestras cabezas, mejor. Pero si uno no tiene relación directa con las obras, no puede decir que verdaderamente sepa o le guste el arte. Ahora bien, como la mayoría de nosotros no somos ricos y nos es imposible visitar el Louvre y al día siguiente plantarnos en el Prado, la National Gallery o el Hermitage de San Petersburgo, hay que suplir esto de alguna manera. Lo segundo mejor que uno puede hacer es mirar buenas reproducciones para tener una guía visual, además de intelectual, que le permita moverse con más soltura…
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Lecciones de la historia
Las cosas en la historia del arte no siempre se aprecian de la misma manera. La exposición recién inaugurada en la National Gallery de Londres, Strange Beauty. Masters of the German Renaissance, es buena prueba de ello. El aficionado de hoy no dudaría, al margen de sus preferencias particulares, en situar a Durero y Cranach a la altura de los grandes artistas italianos de la misma época, pero esto no siempre fue así. En 1854 la National Gallery de Londres adquirió 64 obras alemanas de los siglos XV y XVI, pero al cabo de sólo dos años 37 de esas piezas fueron desterradas de su colección. Por inverosímil que parezca,…
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Modernos y contemporáneos
La Historia del Arte dista mucho de ser una ciencia exacta, y de ello depende en buena parte su razón de ser. Siempre me gusta escuchar a personas más inteligentes que yo decir que hay campos de la actividad humana que no progresan. A diferencia de la ciencia, donde un nuevo descubrimiento tumba a la fuerza una tesis anterior, las humanidades tratan de lo permanente que hay en el ser humano. Así, podemos leer a Platón al mismo tiempo que a Nietzsche, igual que podemos mirar una y otra vez las pinturas de la cueva de Altamira y nunca dejar de asombrarnos. Pero toda ciencia, por laxa que sea, necesita…









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