Criptozoología y realidad

Una rama poco conocida de la zoología es la criptozoología. Estos científicos (a la que la mayoría de la población llamaría simple y llanamente «frikis» o incluso «colgados») son el Iker Jiménez de la biología, de hecho se considera una pseudociencia, ya que se basa en pruebas que la ciencia descartaría. Lo que poca gente sabe, o quiere saber, es que es gracias a ellos por lo que se han descubierto algunas de las especies más raras del planeta (porque, sí, el folclore tiene base real).

 

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Andrea Mantegna, Batalla de los monstruos marinos, c. 1475.
Grabado.
Istituto Nazionale per la Grafica, Roma.

 

Y la verdad, es que animales raros hay un rato, mirad el narval (que contribuyó a la leyenda del unicornio), o el ornitorrinco (famosa es la historia de que la primera vez que se fue analizado por un zoólogo inglés, este pensó que era falso e incluso buscó las costuras entre la piel y el pico). Personalmente, mi favorito es el Kraken. Sea porque parece el hijo de Cthulhu y Godzilla o porque la frase «¡Liberad al kraken!» me parece sencillamente brillante (Sheldon Cooper está de acuerdo conmigo en esto) es un animal que me fascinó desde pequeña y su versión en la vida real (el calamar gigante) no se queda corta. ¡El bicho pelea con cachalotes y a veces gana!

 

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Imagen de la edición original de
Veinte mil leguas de viaje submarino
de Julio Verne

 

El caso es que el hombre ha sido seducido por estas especies «sobrenaturales» durante toda su existencia. Casi siempre inventados para atemorizar a los supersticiosos, sus representaciones en el arte son muy frecuentes, ya sea en relieves de iglesias durante la Edad Media, cuadros a lo largo de todo el Romanticismo y el Renacimiento,… Es ya tarde para visitar la exposición «Beautiful Monsters: Beast and Fantastic Creatures in Early European Prints» que la Art Gallery of Alberta hospedó hasta principios de marzo, pero puedes disfrutar de la belleza de los animales con el magnífico estudio de Jonh Bascom, Beauty of the Beast.